Una investigación
entre diarios, revistas, radios y televisoras latinoamericanos,
realizada por Kaagan Research en 2001, mostró que la mayoría
de los sitios web de esos medios no contaban con profesionales formados
en la disciplina del periodismo digital, una modalidad que ya llevaba
un lustro de desarrollo.
Una nueva investigación llevada adelante
por el diario El Tiempo, de Bogotá, entre los más
importantes medios digitales de 18 países de América
latina, mostró que hoy todavía existe una importante
carencia en la formación en el área: en el 55 por
ciento de los medios encuestados ningún profesional tiene
formación en periodismo digital (www.eltiempo.com,
16/3/2007)
Esta constatación pone en evidencia una
notable paradoja. mientras en las dos últimas décadas
la mayoría de los periodistas que ingresaron a medios tradicionales
latinoamericanos llegaban a ellos con algún título
de grado o posgrado en periodismo, quienes pasaron a desempeñarse
en los sitios web de esos medios no tenían formación
específica en estos menesteres.
Volvió así a repetirse lo que era
la antigua tradición en el periodismo antes de que existieran
las carreras profesionales: el aprendizaje como oficio, en el interior
del medio y mientras se realiza la actividad. Más allá
de que haya y siga habiendo intensas polémicas sobre la calidad
de la formación profesional en los distintos ámbitos
terciarios y/o universitarios de América latina, y de que
todavía, como Gabriel García Márquez, opinen
que era mejor la formación “artesanal” del periodista,
la nueva modalidad digital está sufriendo las consecuencias
de esa ausencia de formación especializada.
Y ello se aprecia de manera dramática en
los últimos dos o tres años con la aparición
de engendros como el denominado “periodismo ciudadano”
o la irrupción imparable de los blogs.
La recepción jubilosa de ambas formas de
antiperiodismo por parte de muchos comunicólogos encontró
también eco en algunos periodistas, quienes de manera acrítica
y apresurada lanzan vivas a esas nuevas modalidades de autoexpresión
del público, que nada tienen que ver con el periodismo.
En realidad, los blogs y el “periodismo ciudadano”
replican en la Web lo que ya instaló hace tiempo la radio:
la participación indiscriminada de un público que
no hace otra cosa que opinar y opinar desde su pasivo lugar de receptor
que, mutatis mutandi, se coloca en el lugar del emisor sin tener
la más mínima herramienta para hacerlo.
Y, justamente, la falta de formación profesional
especializada de muchos periodistas que se desempeñan en
sitios web informativos colabora con este desbarajuste conceptual.
Ello conduce a que se produzcan anomalías tan notables como
la eliminación del papel del editor en algunos medios digitales,
dando prioridad a formatos estilo blog (es decir, donde se dan las
noticias como si fueran meros cables de agencia, sin jerarquizar
el ordenamiento de la página).
En los tiempos por venir sería de la mayor
conveniencia que los medios buscaran integrar a sus staffs a profesionales
con formación regular en periodismo digital. Sería
ideal que ese 55 por ciento de medios que todavía no cuentan
con profesionales especializados en periodismo digital orienten
sus búsquedas y reclutamientos en esa dirección.?
Ω
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